domingo, 1 de noviembre de 2009

Caso El Lago. Enero del 2006.

El lago. Siempre digo que lo que hago no es una ciencia exacta, aunque hay veces que parece que si lo fuera. Al menos eso es lo que pensarán cuando conozcan lo que sucedió en esta oportunidad. El miércoles 4 de enero de 2006, sobre las 9 hs de la mañana, me estaba preparando para salir hacia el trabajo, cuando sonó el celular. Era una joven mujer con una voz dulce pero a la vez agotada, dijo Marcelo? Me sonó como si me conociera, pero me aclaró: tu no me conoces, me pasaron tu teléfono y quiero saber si me podes ayudar. Mi nombre es Manón y hace seis días que mi hermano se ahogó en un lago de Avenida Giannastassio y su cuerpo no aparece. El viernes 29 de diciembre a las cuatro y media de la tarde se le dio vuelta el kayac en el que navegaba y no volvimos a saber de él. Por favor necesito que me ayudes…Le pedí que me explicara bien donde sucedió y le prometí ir a las 14 y 30 hs. Quedamos en encontrarnos frente al club, donde solía hacer aparatos su hermano y desde donde salió a navegar. Kilómetro 18.500 de Avenida Giannastassio, Club Forza, casi sigo de largo, logré ver el cartel y volví sobre mis pasos. Estacioné frente al club; siempre estos encuentros me ponen un tanto nervioso, no por la responsabilidad con que debo enfrentar cada caso, sino por la difícil situación por la que están pasando los familiares, en este caso la hermana, porque no se trata de un desaparecido del cual tienen esperanza de que se encuentre vivo, sino que saben que está muerto y se conforman con encontrar su cuerpo y poder al menos intentar dar vuelta la página de ese triste suceso. Una dulce mujer de unos treinta y pocos años y un señor sexagenario ambos con signos de gran cansancio se me acercaron y me preguntaron si era Marcelo, se los confirmé saludándolos y lamentando lo ocurrido. Era Manón y su tío. Comenzaron a contarme lo que supuestamente sucedió, y opté por escucharlos. Mauricio suele venir tres veces por semana al gimnasio a hacer aparatos, mide 1mt.80 y pesa 110 kilos, pero el viernes no se que le sucedió, después que hizo aparatos ,se duchó y salió al fondo del gimnasio que da para el lago; allí el dueño del gimnasio tiene un par de kayak, y no sé que se le pasó por la cabeza, si una promesa, capricho o simple aventura; se subió a uno de los kayak, porque el otro ya lo estaban usando y se metió al lago, sin chaleco salvavidas, sin saber nadar y además creo que nunca había andado en kayak. Luego me mostró el coche del hermano en el estacionamiento del gimnasio, tal como lo había dejado el día del accidente. Era un viejo falcon rojo año 1977, las ventanillas estaban abiertas, y todo en su interior tal cual él lo había dejado, papeles en la gaveta y un billete de 100 pesos uruguayos apretaditos en el cenicero; Manón los tomó y me los dio;¿te sirven tocarlos?(yo le había pedido alguna foto y algún elemento que el hubiera tocado últimamente)Probé agarrarlos. Luego entramos al gimnasio, una gran congoja se respiraba en él .Vino el dueño y nos saludó y luego nos acompañó a la parte trasera del gimnasio que daba para el lago, a la derecha de la pequeña playa se encontraban los dos kayak, uno rojo y el otro azul, es ese me dijo Manón señalando el último, además como único vestigio de lo sucedido, junto a él se encontraban las chinelas de goma y una remera, como mudos testigos de lo ocurrido. El dueño del gimnasio me señala a unos cien metros a la derecha y veo un par de lanchones separados unos treinta metros uno de otro con unos ocho buzos, cuatro en cada uno realizando una búsqueda en esa zona; allí fue donde apareció el kayak dado vuelta. Inmediatamente Manón me explica, un lanchón es de los bomberos y recién ayer empezaron la búsqueda, el otro lanchón es contratado y ya va a hacer cinco días que lo están buscando y aún no han visto nada .Me arrimé al kayak y lo toqué esperando recibir algo ,pero nada percibí. Me acerqué a Manón y a su tío y les pedí que me acompañaran caminando al otro lado del lago, para lo cual debíamos salir al frente del gimnasio y bordear una calle de tierra hasta llegar al otro lado del lago, supuestamente el destino final a donde se dirigía Mauricio el día del fatídico accidente. Más de quinientos metros nos separaban, de ese lugar; interminables además por la difícil situación que se está atravesando. Pocas palabras cruzamos en los quince minutos que nos llevó el trayecto. A no ser por algún comentario, referentes a sus padres a su hermano que es el más mimado de su casa, con sus jóvenes 27 años y toda una vida por delante, y lo irreal de la situación, que parecía una maldita pesadilla y que estaba deseando despertarse para salir de ella lo antes posible Y que por otro lado llevaban más de cinco días sin dormir y que lo último que pensaba era en ello; aunque quizás la única manera de salir de esa pesadilla era durmiendo. Por otro lado me contó lo escéptico de su padre y de su hermano en cuanto a mi participación, pero que ella tenía puestas sus esperanzas en mi persona, (aparentemente alguien le contó algún caso en los que estuve anteriormente.) Por otro lado ya casi llegando a la pequeña ensenada a donde nos dirigíamos me señala a un joven y un señor mayor que seguían de cerca la búsqueda por parte de los buzos, y me dijo,¿ves? Es mi hermano mayor y mi padre, no se han apartado del lago desde el viernes, se han estado turnando para dirigir la búsqueda desde un principio. Una vez que entramos en la ensenada, me arrimé al lago e introduje mi mano en el agua, mi visión del entorno cambió completamente, comencé a previsualizar un joven muerto, bajo el agua y enganchado en unas ramas, una visión extraña ya que estamos hablando del fondo del lago, pero lo que veía eran árboles; estaba enganchado en las ramas de un árbol, por eso no subía a la superficie. Inmediatamente lo vi recostado en una pequeña e inclinada playa, bajo una casa sobre la costa, de color amarilla y con una extraña balconera me daba la sensación que estaba ubicada en un costado del lago, conformando una esquina entre otras casas. Levanto el dedo y señalo hacia mi derecha, veo la casa que imaginé, la señalo y digo: el viernes 6 de enero entre las seis y las siete de la mañana lo encuentra un vecino y tendrá la particularidad de estar como recostado y aparentemente dormido. Muchas veces me asombro y hasta me asusto de las cosas que digo, es como si me lo dictaran, pero las primeras percepciones son las más puras y siempre intento quedarme en ellas y defenderlas aunque muchas veces parezca un verdadero disparate lo que diga. Es que si empiezo a analizarlas y a usar la lógica lo más seguro es que me vaya apartando de lo que verdaderamente va a suceder. Es más cada vez que digo algo de esa manera, sé que inmediatamente utilizan la lógica para interrogarme y también se que defiendo aún más mis palabras. Pero es imposible, un cuerpo no puede estar tantos días bajo el agua, me respondió el tío de Manon, según dijeron los bomberos el cuerpo debería subir pasado 48 horas desde el accidente….Está enganchado en un árbol, por eso no sube; le respondí. ¿Árbol? bajo el agua me contestó.Es lo que veo y en esa primera impresión me quedo. Inmediatamente Manón me pregunta,¿podes ir en la lancha con los buzos a ver si ves algo? Asentí con la cabeza y me dirigí a la lancha que se arrimaba a buscarme; el hermano había hablado y los bomberos estaban a fin de que pudiera dar una mano. Me sentí un poco ridículo subir a ese pequeño gomón, con traje y maletín, es que mi uniforme de trabajo en publicidad es ese y no me ando cambiando para cada ocasión que me llaman. Una vez arriba nos dirigimos a la zona donde yo veía que el cuerpo podía encontrarse, muy cercano a la casa que señalé. Inmediatamente el segundo lanchón se nos acercó y se sumó a la búsqueda, ahora a unos cientos de metros de donde estaban buscando, ya que allí fue donde apareció el kayak dado vuelta y este sirvió de referencia para su búsqueda .En el lanchón los buzos no me sacaban la vista de encima un poco incrédulos ya que no sabían exactamente que papel jugaba yo en esa tarea. Dirigí mi charla hacia Marcelo, el oficial a cargo de la búsqueda, el cual tenía más años y experiencia que los demás, lo que le daba más cancha para interrogarme indirectamente. Le señalé un lugar y empezamos por ahí. La búsqueda para mi era una novedad, era la primera vez que participaba de un operativo de dragado en busca de una persona. La búsqueda se realiza de la siguiente manera; se tira una pequeña ancla en el centro del sector donde se va a buscar, una vez que esta llega al fondo, se zambulle el buzo con el extremo de la cuerda extendida en el fondo de unos veinte metros, va girando y rastrillando en círculo hasta enganchar algo, una vez que esto ocurre, se dirige por la cuerda hasta dar con el objeto o el elemento que obstruyó el camino. Verifica lo que es; desengancha y continúa hasta conformar el círculo, de esa forma van conformando círculos de búsqueda cada cuarenta metros, hasta terminar con el sector. Mientras la búsqueda se realizaba, se iban turnando para hacer rondas de unos quince minutos cada buzo, ya que pese a sus gruesos trajes de goma el frío en el fondo rondaba los cinco grados lo que los obligaba a estar solo ese tiempo antes de verse afectados por hipotermia y cansancio, además de intercambiar los tubos de aire comprimido. Mientras aguardábamos con expectativa cada incursión del buzo, charlamos de casos anteriores y todos en el lanchón me escuchaban con asombro y cautela, aunque no podía evitar ver alguna mirada cruzada entre ellos con expresión de duda sobre todo lo que estaban escuchando; incluso en cierto momento el más joven de todos me pregunta ,si va a aparecer el viernes ,entonces ¿porqué lo buscamos ahora? preferí no darme vuelta para contestarle , simplemente le respondí, es que ya que estamos aquí, al menos intentamos hacerlo. En eso sube el buzo que se encontraba abajo y comenta, aquí debajo hay varios árboles, se dificulta realmente la búsqueda, además está muy frío y la visión en el fondo es casi nula. Lo del árbol se confirmaba, eso me dio seguridad que mi primera impresión no estaba alejada de la realidad, pero el cuerpo no apareció, luego de un par de horas de búsqueda me arrimaron hasta la playa del gimnasio desde donde salió el kayak y descendí allí donde me aguardaba Manón y su tío. Luego de charlar un rato y compartir opiniones me despedí y quedé a las órdenes por cualquier otra percepción que tuviera, la comunicaría en forma inmediata, de la misma forma ellos en caso de tener alguna novedad referente a la búsqueda. El miércoles transcurrió sin novedad, así como la totalidad del jueves 5 de enero, la búsqueda fue infructuosa pese a que esta se incrementó desde la costa con más efectivos y perros. Yo ése día, pese a mi predicción sobre el día viernes me mantuve un tanto pendiente de los acontecimientos, es que soy un ignorante de lo que me ocurre y como sucede, aunque la experiencia me ha dado seguridad sobre mis dichos, en el fondo a uno le parece imposible que se den las cosas; pero nada sucedió hasta la noche en que me llama Manón a casa. Marcelo tu discúlpame; yo no es que dude de lo que tu me dices, pero mis padres son un tanto escépticos y a esta altura ya creen que en realidad quizás no se ahogó, mantienen la esperanza que quizás se haya golpeado la cabeza y probablemente perdió el conocimiento y ande vagando por ahí sin saber quien es; por lo tanto me pidieron si tu fueras tan amable de enviar por e-mail la foto de Mauricio al canal cuatro para comenzar su búsqueda por otros medios .Quizás alguien lo vio por ahí y nos avisa. Le contesté; Manón entiendo la ansiedad de tus padres ,lo mío no es una ciencia exacta, y todos los días aprendo cosas nuevas y voy afinando la interpretación de lo que veo, pero hay ciertos casos ,que es muy fuerte y claro en lo que percibo y este es un caso de esos. Es más yo diría que lo de mañana lo tomes como un regalo de tu hermano hacia ti (el viernes 6 era día de reyes) en una fecha muy especial. Si esperaste hasta ahora porque no aguardamos hasta mañana en la mañana y si no aparece, intensifican la búsqueda de la forma en que crean conveniente. Es más, voy a dormir con el teléfono al lado de mi cama, porque sé que vas a ser la primera persona en llamarme. Nos despedimos y corté. Me acosté nervioso y con el teléfono sobre la mesa de luz, sentía que el momento se acercaba y tenía la convicción que se iba a dar. A las 5 y 30 hs me desperté sobresaltado, veía a Mauricio subir desde el fondo, hasta la superficie, con una imagen de abajo hacia arriba, como si yo me encontrara en el fondo viendo el desplazamiento. Inmediatamente me senté en la cama y le dije a mi señora: me voy al lago a buscarlo, acaba de subir a la superficie.¿Vos estás loco? me contestó, hoy es día de Reyes, tenés dos hijos, además no tenés idea lo que es un cuerpo hinchado y en descomposición, después no vas a poder dormir. (lo decía con convicción, es medico y pasó por forense)No está hinchado está como dormido le contesté. Además vos dijiste que lo encontraba un vecino me respondió y no se habla más. Opté por no discutir y pese a lo ansioso que me encontraba, resolví aguardar lo que ocurriera. Por otro lado mientras lo hacía me imaginaba lo que sería ir y encontrarlo yo mismo, pero a la vez no me identificaba con mi bajo perfil “Clarividente encuentra el cuerpo, el día , la hora y el lugar donde predijo dos días antes”; asombroso, pero no, prefiero algo más humilde y que en realidad me alimente el alma y no el ego. 7 y 40 am, suena el teléfono; era Manón:Su voz , transmitía cierta paz y decepción; me dijo ; Marcelo tengo un montón de sentimientos ,dudas y cosas que nunca había sentido, sos la primer persona que llamo ; apareció Mauricio debajo de la casa amarilla donde dijiste ,lo encontró un vecino a las siete menos cuarto. Acaba de llamarme mi hermano para avisarme, me parece mentira que esto esté sucediendo, quiero agradecerte por todo lo que hiciste, después nos llamamos. Me despedí , fue la llamada más esperada, la más fuerte, la más triste ,la más tranquilizante….
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