jueves, 14 de enero de 2010

Homicidio en la aguada-caso real diciembre de 2005









Homicidio en la aguada. Era jueves 22 de diciembre de 2005 y la niña estaba ansiosa por volver a hablar con su madre quien ya le había adelantado ciertos detalles de los preparativos que estaba haciendo para la Nochebuena. Marcó el número de su madre y esperó. Del otro lado el teléfono sonaba y sonaba y la mujer no respondía, por lo cual la niña cortó e intentó obtener comunicación a través del celular, pero corrió igual suerte. La niña intuyó que algo extraño estaba pasando por lo que nuevamente intentó llamar a ambos teléfonos sin obtener ninguna respuesta. Muy nerviosa le dijo a su abuelo que quería viajar inmediatamente a Montevideo, ya que presentía que a su mamá le había ocurrido algo. El hombre entrado en años accedió de inmediato y resolvió acompañar a su nieta. Salieron temprano de Durazno y a las nueve de la mañana ambos ya estaban en el complejo habitacional que tiene su entrada principal por la calle Lima 1232, casi Acuña de Figueroa . Desde el estacionamiento llamaron nuevamente al celular y a medida que se acercaron al apartamento escucharon un celular sonar en su interior. La niña subió corriendo las escaleras hasta el primer piso, dejando atrás a su abuelo. Cuando vio que la puerta estaba abierta se asustó. Entró temblando y caminó lentamente hasta el dormitorio de su madre, temiendo lo peor. Instantes después se iba a enfrentar a un cuadro desgarrador: su madre estaba sin vida, desnuda, tendida en la cama y con un pañuelo anudado con fuerza brutal a su cuello. El abuelo y varios vecinos corrieron presurosos al encuentro de la niña ante los llamados desesperados de la misma. Pese a sufrir un enorme golpe emocional intentó cortar con una tijera el anudado pañuelo que apretaba el cuello de su mamá, tratando de rescatar algo de vida si era posible; no pudo hacerlo debido a lo apretado que se encontraba el mismo; de todas formas hubiera sido innecesario, hacía horas que su mamá se encontraba muerta, habían cegado su vida las manos de un inescrupuloso asesino. En pocos minutos la gente se agolpó frente al apartamento intentando averiguar que era lo que había sucedido y lamentando lo ocurrido en cuanto se enteraban del terrible homicidio; Paula Andrea hacía muchos años que vivía en el complejo y era muy respetada y estimada por sus vecinos . La niña inmediatamente llamó a su padre el cual se encontraba separado de su madre desde hacía más de un año. Este de inmediato se comunicó con la Jefatura de Policía y pidió con el Departamento de Homicidios para denunciar lo que había sucedido. Horas más tarde el hombre quedaba detenido como principal sospechoso, aunque al parecer tenía suficiente coartada como para desvincularse del caso. Al lugar concurrieron efectivos de la seccional tercera, peritos de policía técnica, el juez de turno y el médico forense que determinó que el fallecimiento sobrevino por asfixia mecánica producida por el pañuelo que el asesino apretó en su cuello. Su rostro presentaba un fuerte golpe con sangrado y no había evidencia que la infortunada mujer se haya podido defender. En el escenario del crimen la policía encontró varios preservativos, algunos de los cuales habían sido utilizados, por lo cual los investigadores presumen que hubo una relación sexual consentida por la víctima antes que se desatara la furia asesina del individuo que, al parecer pasó la noche con ella. Aunque algunos indicios darían la pauta de que, en determinado momento, la mujer fue forzada a hacer algo que no quería y que, al parecer, habría hecho estallar la mente del criminal. La policía no pudo recoger un solo testimonio válido, en virtud de que a la hora que se produjo el crimen, entre la una y cuatro de la madrugada, en el salón del complejo había una fiesta con gran algarabía y música a todo volumen. Así describía uno de los diarios capitalinos el homicidio de la Aguada, a lo que uno accede a la noticia como un lector más, sin prestarle mayor trascendencia que el comentario de lo funesto de la situación. Nunca pensé que luego de varios meses me vería involucrado en la investigación del mismo. De pequeño viví en Durazno y quiso el destino que la hermana de Paula Andrea (victima del homicidio) fuera compañera mía en la escuela de primero a quinto año, dejando de verla cuando por traslado de mi padre nos fuimos con mi familia a San José. Cuando me llamaron para pedirme si podía colaborar en el caso sinceramente me puse un tanto nervioso, todas mis intervenciones provocan en mi, un nivel de exigencia y responsabilidad extrema por intentar colaborar y que mis capacidades realmente puedan colmar las expectativas y en este caso el hecho de conocerlos agregaba una cuota parte de responsabilidad con la cual debería de lidiar el resto de mi intervención. Hacía casi dos meses desde que encontraron el cuerpo sin vida y a nivel policial las investigaciones estaban un tanto “lentas”.Por esa razón me contactó la familia a ver si con mi intervención podía aportar más al caso, algo que saliera de lo estrictamente científico. La intervención policial había comenzado con el pié izquierdo; el primer policía que llegó al lugar del crimen y supuestamente debía cercar el lugar para que no se tocara nada que entorpeciera la investigación; se robó el celular de la victima, yéndose con él todo tipo de registro de llamadas recibidas y mensajes de texto que podrían permitir seguir alguna pista. Meses después el policía “ladrón” fue procesado y encarcelado. Pero aparte de hacerse cierta justicia la estúpida e ignorante actitud asumida con su sustracción, enlenteció la investigación y tiró por la borda montones de indicios e información que podría contener el celular. La situación era la siguiente, habían tres sospechosos, la ex pareja (trabaja en ose), el compañero actual (contador) y un compañero de estudio (militar).Paula Andrea había sido encontrada desnuda y estrangulada en su cuarto y a los pies de su cama había aparecido un preservativo usado, sobre el cual la policía centró sus investigaciones. Su pareja actual había declarado haber mantenido relaciones sexuales con la víctima la mañana del suceso, aunque aclaró que el preservativo utilizado lo había dejado envuelto en papel en el baño y luego Paula Andrea lo habría tirado a la basura. Todos tenían sus coartadas y todos negaron la vinculación con el hecho. La policía tenía la certeza que el asesino se encontraba entre estas tres personas y comenzó un intenso interrogatorio e investigación en relación a donde se encontraban en el momento del crimen y buscando motivos que pudieran indicar una excusa para provocar el brutal asesinato. Paula Andrea había hecho varias denuncias en relación a su ex pareja por acoso y amenazas, llegando a recibir mensajes de textos muy amenazadores. Luego se supo que incluso llegó a hacerse un importante seguro de vida, previendo lo peor y pensando en el futuro de sus hijos; esa misma semana había comentado a sus padres que nuevamente había recibido mensajes de textos amenazantes, los cuales se fueron inexorablemente con el celular que se robo el policía . Eran amenazas psicológicamente bien estudiadas, ya que dependiendo de la situación, eran utilizadas de una forma u otra; por ejemplo si Paula Andrea se encontraba regando las plantas que tenía en su entrada, recibía un mensaje de texto en ese mismo instante que decía, “no olvides regar mis helechos”, lo que lógicamente la ponían muy nerviosa y la hacían sospechar que era observada. Posiblemente, alguna mala vecina le pasaba información al ex marido de cuanto movimiento hacía al salir de su casa, incluso cuando estaba sola y quién la visitaba. Recordemos que el ex marido había vivido muchos años en el vecindario y tenía una extraña facilidad por conquistarse la simpatía de sus vecinas mayores. Pero para mi era todo nuevo, si bien en su momento había escuchado hablar del caso, por diferentes motivos éste no era de los cuales la prensa se aboca y hace un seguimiento, sino que por el contrario pasó casi desapercibido entre otras noticias y la falta de justicia era evidente. Habían transcurridos casi dos meses y la policía no había sido capaz de lograr las pruebas suficientes como para inculpar al autor de horrendo crimen. Suelo seleccionar los casos en los cuales intervengo, aunque dado la complejidad del mismo era imposible negarme, además cada caso complejo me permite poder probarme a mi mismo la utilidad de mis percepciones, pudiendo comparar con investigaciones científicas la exactitud de mis visiones. Recordemos que la mejor escuela para esto es la propia práctica en casos reales, es como cualquier profesión el desarrollo y aprendizaje se hace con la práctica. El domingo 19 de febrero me contacta la familia telefónicamente y quedamos en reunirnos el martes 21 en mi casa, donde planificaríamos la posibilidad de ir hasta el lugar del crimen a ver si allí podía percibir algo que fuera de ayuda a la investigación. Por orden judicial el apartamento había quedado a disposición de la familia y ellos tenían acceso al mismo. Hacía casi treinta años que no veía a Gabriela (como pasa el tiempo) aunque los años no pasaban para ella, tenía la misma frescura de siempre. La acompañaba su esposo, su hermana y un policía retirado, amigo de la familia. Inmediatamente resolvimos dirigirnos al lugar del crimen; en el viaje me enteré por arriba de la situación aunque obviaron contarme los detalles u opiniones personales. Ya que prefiero hacer mi aporte de la forma más objetiva posible, evitando contaminarla con opiniones de terceros, sobre todo de familiares de la víctima que dada la circunstancia pueden dejar aflorar recelos u opiniones personales en cuanto al autor o los autores del homicidio. Si me comentaron que Paula Andrea se encontraba separada desde hacía casi dos años de su marido y que cuando ocurrió el homicidio sus dos hijos, un varón de 8 años y una nena de 11 estaban con sus abuelos en Durazno de donde eran oriundos. También me hicieron referencia al celular el cual había sido hurtado por un policía y que aparte de este solo faltaban tres pequeños regalos que Paula Andrea había comprado en Buenos Aires para sus hijos como regalo de navidad y que tanto sus padres como su actual pareja que la había acompañado en su viaje sabían de sus existencia, eran guantes de golero para el niño ; un reloj y lentes para piscina para la niña , por más que dieron vuelta el apartamento en su búsqueda; nunca aparecieron. Sobre las 11 de la mañana llegamos a un bonito reciclaje de las viejas instalaciones de Fábrica Nacional de Cerveza, era el marco del brutal homicidio, ubicado en la calle Lima y Acuña de Figueroa, entramos por ésta al estacionamiento y nos ubicamos frente a la escalera que daba al apartamento que se encontraba en el primer piso. Inmediatamente comenzó un murmullo silencioso en nuestro entorno, varios vecinos se asomaron ante el inusual movimiento de gente, sobre todo cuando comenzamos a subir las escaleras dirigiéndonos hacia el lugar del crimen. Siempre que participo en un caso me sorprende la variedad de sensaciones o percepciones que siento en los diferentes ámbitos donde ocurren los acontecimientos, sobre todo donde hubo un gran desprendimiento de energía debido al estrés de la víctima o la violencia del homicida, es como que se desprendiera una carga energética que queda en el ambiente a través del tiempo y el espacio. Como si fuera un “perfume energético” que queda en el lugar y una persona con las facultades más desarrolladas es capaz de “oler” su fragancia he interpretarla de acuerdo a las imágenes o sensaciones que vienen encapsuladas junto al “olor energético”.Para ejemplarizar mejor la idea, imagínese su persona amada y recuerde el perfume que llevaba en su primera cita; al tiempo usted encuentra una prenda o un obsequio que le dejó esa persona y al tomar su “olor”, inmediatamente recuerda vivencias que le vienen en forma automática junto a ese aroma y lo identifica automáticamente como su persona amada. Tácitamente es lo mismo, cuando tomo contacto con la escena comienzan a fluir una serie de imágenes, sensaciones, estados de ánimos, olores, sonidos e información complementaria encapsulada dentro de cada uno, lo que permite empezar a armar una serie de elementos que con el correr de la investigación comenzarán a encajar en cada parte como si se tratara de un enorme rompecabezas. Nada es disparatado, hasta la más extraña visión puede llegar a encajar, incluso las primeras percepciones son la que verdaderamente valen, ya que luego cuando comenzamos a utilizar la lógica para analizarla, posiblemente comencemos a alejarnos de lo que realmente ocurrió. De todas formas cada percepción que recibo intento suplantarla por elementos existentes en el lugar del crimen y es realmente asombroso como comienzan a encajar con la realidad y permite comenzar a orientar a los investigadores; en este caso la policía. Si bien todos los casos son diferentes hay algunos que por su exactitud o gran cantidad de información que se maneja y coincide a lo largo de la investigación logran sorprender a los más escépticos, incluso a mi mismo y si bien este caso desde el punto de vista judicial al día de hoy 3 de septiembre de 2007 aún no se a llegado a procesar a nadie, para mi está más que claro quien fue el asesino; ya que la cantidad de información recibida sorprende por su exactitud y concordancia con los hechos acaecidos. Creo que desde el punto de vista de la investigación científica hubo una gran carencia y errores en recoger las pruebas adecuadas por parte de toda la justicia responsable, desde el primer policía que llegó al lugar del crimen y se robó el celular hasta los cambios de fiscales y jueces en el proceso. Todo entorpeció la rápida resolución del crimen, incluso muchas pruebas que se lograron fue gracias a la actitud tomada por los propios involucrados, familiares de la víctima y sus abogados. Luego hubo en el medio un intento constante de todos los participantes en la investigación de echarse la culpa mutuamente ante los enormes errores en el recogimiento de pruebas en el lugar del hecho y su posterior conservación. Forense que fue policía técnica, ésta que fue homicidios y a su vez que fue el juez de turno junto al fiscal que cuando llegaron al lugar del crimen entraron junto con ellos, los chóferes, secretarios y demás funcionarios que no deberían haber estado allí y que lo único que hicieron fue estropear todo ámbito de investigación, contaminando toda la escena del crimen. Sobre todo porque se trataba de un lugar pequeño y el ingreso de tanta gente a la vez sin sentido, lo único que hizo fue estropear y arrasar con cuanto indicio hubiera dejado el asesino. Lógicamente que el único favorecido en este malentendido generalizado es el propio asesino que ve complacientemente como va pasando el tiempo y si bien se siente cercado, disfruta en su interior una mezcla de terror y satisfacción de estar superando a la justicia y su desorganización. Mientras Paula Andrea y sus familiares esperan justicia desesperadamente, luchando y dando vueltas en los círculos concéntricos de la burocracia judicial. Pero volviendo al lugar del crimen el 21 de febrero de 2006, recibo por parte de los familiares una foto de Paula Andrea, sus datos, las caravanas y el anillo que tenía puestos el día que la asesinaron, comencé en forma inmediata a percibir gran cantidad de información desde que ingresé al apartamento, destacando algunos ambientes por su contenido específico de energía acumulada, lo que me permitió ir armando paso a paso lo que a mi criterio sucedió la madrugada del 22 de diciembre de 2005. A continuación transcribo tal cual lo percibido ese día en el lugar del crimen, haciendo luego una evaluación y consideración del mismo. 1) Al subir las escaleras percibo la imagen de un hombre de espalda pelo muy corto y castaño, aunque no logro ver su rostro. 2) Tiene un llavero o cinta roja con letra que se repite...RRRRRRR. 3) Entra con llaves. 4) Revisa el apartamento. Cocina –basura (descubre algo que le provoca odio, comienza a insultar y vociferar).Escucha ruidos exteriores. 5) Entra al cuarto de la hija de Paula Andrea. 6) Se esconde contra el placard a la vez que observa por la ventana. 7) Entra Paula Andrea. 8) Va a su cuarto y se quita parte de la ropa. 9) Va al baño. 10) vuelve a su cuarto y deja otra prenda sobre la cama. 11) Va a la cocina. 12) Frente a la pileta, ojea hacia atrás y ve algo diferente a lo que ella había dejado, le llama enormemente la atención; está la basura tirada.- Siente miedo. 13) Al lado de la cocina toma el teléfono para hacer una llamada. (Sabe que no está sola) Pánico ,terror 14) En ese momento la agarran por detrás (con la mano izquierda), la adormece o desmaya. 15) La arrastra al cuarto y la tira boca abajo sobre la cama. 16) Busca un pañuelo, se lo pone al cuello y presiona fuertemente, ata doble nudo (ver diferencia entre nudo hecho por izquierdo y derecho) 17) Vocifera y maldice mientras lo hace. 18) Va al baño y se para frente al espejo, llora y maldice: PUTA, MALDITA HIJA DE PUTA. VAS A COGER CON TU NOVIO AL INFIERNO !!!!. 19) Vuelve al cuarto, acomoda el cuerpo sobre la cabecera. 20) Se cae la lámpara, la acomoda y observa todo el panorama, pasa un pañuelo sobre la mesa de luz donde apoyó los dedos. 21) Va a la cocina y agarra un tenedor o cuchara y toma el preservativo usado de la basura y lo tira a un costado de la cama. 22) Revisa todo nuevamente y vuelve al cuarto de los niños. En el cuarto del fondo cambia su carácter y se transforma en cierta ternura y nostalgia al tocar un pequeño cartel de madera que está en la puerta. Vienen imágenes de felicidad asociadas a dos niños jugando en un parque. 23) Nuevamente en el cuarto de la hija de Paula Andrea, observa hacia el Estacionamiento, ve movimiento y un llamado telefónico lo pone aún Más nervioso. (Espera más de una hora y media.) 24) . 2 AM. (Marco esa hora) Sigue el movimiento exterior, ahora es una persona con un perro marrón pequeño (lo insulta porque no se va, utilizando un nombre, como si lo (la)conociera.) También siente ruido de gente, pero no se ven. 25) 2.20 AM. Sale rápidamente, dejando la puerta abierta, con algo en la cabeza (capucha o sombrero).-Sale por Lima hacia abajo, caminando Cuareim a la izquierda hasta Asunción y Acuña de Figueroa, hasta Avenida del Libertador y luego hasta Yaguarón hacia arriba y por la acera de la izquierda.¿taxi? . Es todo, luego me viene algo relacionado a un intento de suicidio por parte del imputado antes del proceso y que por carta intenta hacer notar su papel de víctima y el amor por sus hijos. A todo esto los que nos encontrábamos en el apartamento, no salíamos de nuestro asombro ante la cantidad de información recibida y si hubo algo que nos sorprendió sobre todo fueron los insultos que me vinieron en el baño, la verdad me vi asaltados por los mismos, incluso tuve que vencer mi propia naturaleza respetuosa cuando comencé a decirlos en voz alta y tanto el policía como sus familiares se encontraban en la puerta del baño siguiendo atentamente mis acciones y por supuesto todos nos sorprendimos, aunque hubo algo que me llamó la atención y fue que una de las hermanas de Paula Andrea, comentó: el que habla de esa forma es el ex marido, tiene tal cual ese vocabulario. Lo extraño y en contra a lo que generalmente se habla en estos casos en relación a que las personas con sensibilidad tienen la capacidad de hablar con los espíritus de las personas muertas, vemos que aquí, es diametralmente opuesto y que tácitamente lo percibido se debe a acciones de los vivos vinculados a grandes desprendimientos de energía, como la violencia, el miedo, el terror etc. Pero esa tarde nos iban a aguardar otras sorpresas que superaban ampliamente catalogarlas dentro lo estrictamente racional. Unos instantes después golpean fuertemente la puerta del apartamento, el oficial conocido de la familia atiende la puerta y se sorprende al ver dos agentes de policía de Radiopatrulla que habían sido alertados referente a un robo que se estaba cometiendo en el apartamento. Una vez que se aclaró el inconveniente se marcharon; alguien había hecho la denuncia al 911 y esta persona no demoró en hacerse presente. Unos minutos después golpearon fuertemente la puerta, al abrir la misma el ambiente inmediatamente se tensionó, era el ex marido el cual con tono agresivo incriminaba ;que era lo que estábamos haciendo allí, que no teníamos que encontrarnos en ese lugar, que ya se sabía quién era el homicida y que estaban intentando incriminarlo a él. A través de la rendija de la puerta pudo observarme que yo me encontraba sentado en el sillón del living y preguntó ¿quién mierda era yo? a lo que el policía le respondió. Es un psíquico y está colaborando para intentar aclarar el caso. Nunca había pasado por una situación tan incómoda, quedé como relleno de un sándwich, estático y desubicado. Aunque su presencia me permitió observar el grado de violencia que enmarcaba su personalidad. Me llamó la atención que estaba totalmente pelado, vestía vaquero claro, camisa a cuadros desprendida y venía descalzo, sosteniendo en su mano izquierda un celular. Era como si alguien del vecindario le hubiera avisado de nuestra presencia allí y salió como estaba vestido a la vez que llamaba a la policía para denunciar un robo, sabiendo que eran los familiares de su ex los que estaban allí. Un poco hablando y un poco a la fuerza el policía cerró la puerta. Hubo un par de patadas desde el exterior contra la puerta de madera, pero esta no cedió. Todos se miraron como asumiendo la situación, no había duda que la relación entre ellos no era muy buena, claro que no dejó de sorprenderme y temer alguna reacción violenta por parte del individuo. El comentario en relación a su pelada era que se la había hecho luego del homicidio de Paula Andrea. Incluso que a su velorio se hizo presente de esa forma, como inaugurando un nuevo look. Pero de lo visto hubo otros puntos realmente que superaron mi capacidad de asombro y la verdad es que la he superado innumerables veces. Una de las cosas fue que cuando le pregunté como se llamaba el ex marido, me dijeron simplemente Jorge….a lo que yo no sé que expresión les habré hecho que me respondieron inmediatamente Rosano… Rodríguez; la verdad es que quede duro y ellos me imaginó que más aún. Allí estaban las seguidillas de erres. Aparte me quedaron mirando en forma extraña y me dijeron seriamente; lo llevaste prácticamente hasta su casa, vive en un apartamento en Soriano y Yaguarón . Además Jorge es zurdo y los demás sospechosos son derechos. Inmediatamente pregunté ¿Hay algún zurdo presente? Una de las hermanas de Paula Andrea, respondió: yo soy zurda .Les pedí que me alcanzaran un pañuelo y lo sacaron del dormitorio donde ocurrió el homicidio; era muy similar al utilizado en el crimen. Inmediatamente le pedí que hiciera un doble nudo y luego lo hice yo, que soy derecho. Parecía joda pero ambos nudos dobles estaban totalmente al revés, literalmente era muy simple diferenciar un nudo hecho por un zurdo que otro hecho por un derecho. Simplemente quedamos en silencio, había sido demasiado para un solo día. Pasó más de media hora desde el incidente y al individuo se le podía ver abajo junto al estacionamiento, alborotando el barrio y usando su celular a diestra y siniestra, llamaba la atención ya que junto a él se encontraban dos vecinas, posiblemente una de ellas era la que le avisó de nuestra presencia y la misma que lo mantenía al tanto de las actividades que realizaba Paula Andrea en su diario vivir. Pero esa tarde iba a dar para más sorpresas y fue cuando decidimos retirarnos porque la situación no daba para más. Bajamos al estacionamiento y nos subimos al auto, mientras el individuo nos miraba de una forma un tanto violenta a la vez que hablaba con alguien por el celular. Me senté del lado del acompañante, el policía iba conduciendo y detrás subieron las dos hermanas de Paula Andrea y el esposo de una de ellas. En cuanto cerramos las puertas el ex esposo se acercó a la ventanilla de Gabriela (una de las hermanas) y le pidió que le bajara el vidrio que tenía que decirle algo; ésta lo hizo y el dijo: ¿Sabes porqué se murió tu hermana?. Por : PUTA, MALDITA HIJA DE PUTA!!!. Inmediatamente todos en el interior del auto me miraron y me dijeron: ¡fue lo que dijiste vos frente al espejo! (y yo asintiendo, pensé .Fue lo que dijo él, frente al espejo).Inmediatamente echamos hacia atrás y nos dirigimos a la salida, mientras lo hacíamos nos gritaba: OJALÁ SE LES DÉ VUELTA EL AUTO, VAYANSEN TODOS AL INFIERNO!!! Y nuevamente me miraron todos y volvieron a repetir ¡fue lo que tu dijiste!. La verdad es que este caso no dejaba de sorprenderme; tácitamente el individuo nos había confirmado en pocos minutos, no solo el vocabulario utilizado sino la razón de la muerte de Paula Andrea. Además de utilizar la palabra INFIERNO que no es una palabra muy utilizada por el común de la gente y que vaya a saber porqué se encontraba cerrando el insulto que percibí frente al espejo. Además me cerraba el intento por involucrar a la pareja actual, ya que colocando un preservativo utilizado por éste en la escena del crimen, lo incriminaba tácitamente en el homicidio y de una forma flagrante haría realidad su sueño de que “se fueran a coger juntos al infierno”; una asesinada y el otro cargando de por vida y en la cárcel con un homicidio que no cometió; no hay duda que son situaciones dignas del infierno. Hay cosas que sorprenden y permiten en pocas horas empezar a atar cabos sueltos y reacciones individuales que se presentan involuntariamente y que coinciden con percepciones del lugar. Por suerte nos tocó vivirlo a unos cuantos, de otra forma parecería inventado por la magnitud y coincidencias de los acontecimientos. Una vez que nos alejamos las sorprendidas hermanas de Paula Andrea me pidieron si era posible fotocopiar los datos anotados para alcanzarlos hasta la División Homicidios la cual se encontraba trabajando en la investigación del caso. A lo que accedí; las dejamos en San José y Yï (Central de la Policía) y a mi me alcanzaron hasta mi empresa donde me quedé a trabajar y a seguir con mis tareas diarias. Esa noche llegué tarde a mi casa y cercano a 21 y 30 hs me suena el celular; era de la División Homicidios, querían consultarme referente a la información que les habían hecho llegar la hermanas de Paula Andrea. Les dije para pasar al otro día e insistieron que tenía que ser ese mismo día , la verdad me sorprendió tanto apuro aunque quedé en pasar más tarde en cuanto diera una mano en casa para acostar a los chicos. Sobre las 23 horas llegué a la División Homicidios que tiene una pequeña entrada sobre la calle Yi , casi san José. Allí pedí para hablar con la persona a cargo de la investigación. Morocho y serio un cincuentón en medio de una gran fumarola me recibió en un oscuro recinto, inexpresivo como todo buen investigador, me observó de pies a cabeza durante varios segundos y luego se presentó. Me pidió una reseña de lo que hacía y me interrogó referente a otros casos en los que colaboré con la policía. Cuando comenté que había participado en el caso de Ana Luisa Miller en 1993, me puso cara fea y me dijo; yo también participé y no recuerdo haberlo visto a usted; quizás en un intento por desacreditarme o simplemente dudando de mí trabajo. A lo que respondí: le recuerdo que fue hace catorce años, yo era mucho más joven y tenía menos kilos y más pelo y usted mucho menos barriga, (esbozó una pequeña sonrisa) además participé colaborando con Fabio Puentes que estuvo a cargo de la hipnosis que le realizaron a Hugo Sapelli (novio de Ana Luisa Miller) cuando aún era sospechoso del crimen. Mi coartada no había duda que era muy buena, porque inmediatamente cambió su actitud, llevó su mano izquierda al bolsillo de su pantalón y sacó del fondo del mismo la fotocopia doblada en muchas partes que le había sido alcanzada por las hermanas de Paula Andrea. La puso sobre la mesa e intentó plancharla lo mejor que pudo,(se ve que la consideraba una prueba muy circunstancial, sobre todo por como la tenía guardada) a la vez que me preguntaba como había llegado a esa conclusión y de donde había obtenido la información. Simplemente le explique mi método de trabajo y le confirmé las actitudes y dichos del ex esposo de Paula Andrea, las cuales habían sido ya comentadas a él por parte de las hermanas y lógicamente no era un detalle menor para dejarlo pasar por alto. Luego de pasearme una y otra vez en referencia a mis percepciones. Surgió cierta confianza y me confesó que le había llamado enormemente la atención mi aporte ya que prácticamente coincidía en un “noventa y ocho por ciento” con una de las teorías que manejaba la policía y que ha ellos le había llevado meses de investigación y acceso a diferentes pruebas y de que forma había logrado yo llegar a la misma conclusión simplemente con haber estado en el lugar y “percibido” lo que a mi criterio sucedió. Fue esa la razón por la que me hizo ir en forma inmediata, aunque no sé si quedó muy convencido, sencillamente le costaba creer toda la información que había logrado obtener “de la nada.”Aunque yo me quedé preocupado por el 2 % restante, algo más había que yo no sabía. Este fue el inicio de mi participación en este difícil caso, aunque con el correr de los meses iría atravesando un tortuoso camino a través de diferentes acontecimientos aislados y desde el punto de vista judicial salido de una película de ciencia ficción. Una mañana a los tres meses de mi participación en el caso, comencé a percibir extrañas imágenes asociadas al departamento, como si hubiera gente viviendo. Llamé ese mismo día al esposo de Gabriela, consultándole si había novedades, referentes al caso y de paso si era posible ir a sacar una serie de fotografías del lugar donde se cometió el homicidio. Me contestó que referente al caso justamente habían tenido un problema con el ex marido, el cual había agredido en una cancha de fútbol de Durazno a una hermana de Paula Andrea y su madre en el momento que el intentaba llevarse a su hijo por la fuerza, ya que por orden del juez, a no ser por visitas pautadas con anterioridad no podía acercarse al mismo. Fue así que se presentaron denuncias en contra del mismo y a su vez él presento denuncias en otra seccional como que era a él a quien atacaron, cuando simplemente intentaba saludar a su hijo. Aparte de este tipo de desavenencias, no había grandes adelantos referentes al caso. Y en relación a sacar las fotos, quedamos que el miércoles siguiente tenía que venir a Montevideo y que sería buena oportunidad para pasar a ver como estaba el departamento, así que coordinamos la hora para vernos. Pasaron temprano por mi domicilio, el papá y el cuñado de Paula Andrea y nos dirigimos a la seccional más próxima al departamento donde ocurrió el homicidio. El papá quería llevar una custodia policial, ya que con los antecedentes ocurridos no quería volver a arriesgarnos con un enfrentamiento con el ex marido de Paula Andrea, sobre todo sabiendo su condición un tanto violenta. Sobre las 10 y 30 hs. de la mañana llegamos al estacionamiento del complejo junto con el agente, nos dirigimos al apartamento y comenzamos a subir las escaleras y para nuestra sorpresa comenzaron a aparecer plantas, macetas y una alfombra debajo de la puerta que decía un curioso” bienvenidos” y todo muy prolijito. Nadie entendía nada, las llaves no funcionaban; las habían cambiado. No había duda que estaba viviendo alguien en el apartamento. Y por la pulcritud y cuidado de las plantas, estaban seguros que era el ex marido de Paula Andrea. Inmediatamente comenzaron a llamar por el celular a Durazno, había órdenes expresas a nivel judicial que el departamento no podía ser ocupado y menos por alguien que era sospechoso de un crimen que se había realizado precisamente en ese lugar. No lo podíamos creer parecía una tomada de pelo del destino. Luego nos enteramos que el ex marido había presentado un escrito en un juzgado de lo civil, como que aún era el marido (no habían llegado a separarse legalmente)y por lo tanto exigía tomar el control sobre el departamento, ya que aparentemente aún estaba a nombre de los dos. Pero lógicamente que obvió en el escrito la razón del fallecimiento de su mujer y que él era el primer sospechoso de haber provocado su muerte. Así que nuevamente y “dentro de la ley” tomó el control del departamento,violentando la puerta y haciendo cambiar las llaves , mudándose en forma inmediata al mismo. Lógicamente que la situación tomó a todos por sorpresa y dejaba una vez más a la vista las carencias o falencias desde el punto de vista legal que tiene el proceso judicial en el Uruguay. Este caso traería más sorpresas a todos los involucrados, en junio del 2007, Dieciocho meses después del brutal homicidio, surge un nuevo indicio desde el punto de vista legal que le da un nuevo impulso al caso y que roza con el caradurismo insospechado de la mente enferma y criminal. En una audiencia de un juzgado de Durazno que se realizaba para fijar los días de visita en los cuales el ex marido de Paula Andrea podría visitar a sus hijos que se encontraban bajo la tutela de sus abuelos maternos dada las circunstancias; iba a ocurrir un suceso que dispararía y cambiaría el curso de la investigación en el estancado caso. Al terminar la audiencia el padre se arrima a sus hijos, los saluda y les entrega tres regalos y les dice que “su madre quería que ustedes los tuvieran”.O casualidad cuando los chicos los abren descubren un par de guantes de golero, un reloj y lentes para piscina. Los mismos obsequios que habían sido denunciados como robados el día del homicidio junto al celular. Las únicas cuatro cosas que faltaron y fueron buscadas desesperadamente por la justicia y sus familiares durantes meses en el apartamento y nunca aparecieron. El juez tenía para empacharse y no había duda que tenía que apuntar a resolver el origen de esos regalos. En una nueva audiencia, pero esta vez por el caso de homicidio. El juez cito a todas las partes y en una operativa sorpresa, todos los involucrados fueron llevados al departamento donde ocurrió el homicidio, en el cual se encuentra viviendo el ex marido de la víctima. Interrogó uno por uno y en forma individual a los familiares de Paula Andrea acerca de los lugares donde habían buscado los regalos y luego lo hizo con el cerrajero que abrió la puerta, el sospechoso y su hermana que supuestamente fue la que los encontró y relata el hecho de esta manera: “cuando mi hermano se mudó a su departamento vine a ayudarlo con la mudanza y la limpieza y mientras limpiaba la cocina ,vino mi hermano y me pidió que por favor fuera a ordenar el dormitorio y el ropero ya que le ponía mal andar tocando la ropa de su difunta esposa; allí fue justamente donde debajo de una prenda ubiqué los regalos. Inmediatamente llamé a mi hermano y le informé y supuso que lógicamente habrían sido comprados por Paula Andrea para sus hijos; por eso es que se los llevó en cuanto tuvo oportunidad.” Lo que todos se preguntaban era como había podido encontrarlos así de simple si los familiares de Paula Andrea y la policía los habían buscado durante meses en ese y otros lugares del departamento, no una sino muchas veces y los obsequios nunca habían aparecido. Da a suponer que esos obsequios nunca estuvieron en el departamento y una vez que se mudaron fueron puestos allí para que súbitamente surgieran como del más allá, para llegar a manos de sus destinatarios. Otro de los puntos diferentes de este caso es que por primera vez en mi carrera de parapsicólogo y de colaborar con la policía, fui llamado a declarar en mi calidad de colaborador y narré al juez actuante mi intervención en el caso y se adjuntaron copias de mis percepciones a la carpeta judicial, posiblemente el testimonio de las personas que me acompañaban en el momento de la previsualización convencieron al juez de la seriedad de mi trabajo. Asimismo era un testigo más que sabía de la existencia de los regalos y de la búsqueda infructuosa que se había organizado en torno a los mismos. El 23 de diciembre de 2008, tres años y un día luego del brutal asesinato, Jorge R. R. fue procesado por homicidio y remitido a la cárcel. Lamentablemente y no se a ciencia cierta el motivo en octubre del 2009,me enteré que este señor se encuentra en libertad; son cosas de las que nunca voy a terminar de entender de nuestra justicia.
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